¿Volver a Venezuela? ¿Para qué? por Arabel Garbo

Para qué volver a un país que desde siempre ha sido “cuánto hay pa’ eso”, “pónganme donde haya!”, “ta’ barato, dame dos!”.

Refranes regionales que más allá de ser graciosos, reflejan una mentalidad de barrio.

Hay mucha gente que llama a que vuelva la “Venezuela de antes”, y ¿para qué?

¿La Venezuela de antes que hizo que alguien como Chávez se montara en el poder?

La que se porta como adolescente con un ego divino por el mundo, la Venezuela saudita tiene que aprender de los errores de estos, no 18 años, sino de los errores de los últimos 60.

Bien decía el amigo invisible “hay que sembrar el petróleo”.

El venezolano quiere salir de este gobierno rápidamente, como si se tratase de arrancarse una curita. Y no entiende que hay demasiado dinero de por medio, demasiada gente chupando la teta del petróleo, demasiado mal viviente que no quiere soltar su gallina de los huevos de oro, demasiadas instituciones internacionales del terror que han hecho de su techo a Venezuela.

En su desesperación, Venezuela se enamora muy fácil de todo aquel le hable bonito. Desde Chávez hasta el cantante de pop Chino -que una vez habló frente a la Asamblea Nacional y hasta hubo quien dijo que sería el próximo presidente del país-.

Y cuando han salido verdaderos guerreros a pedirle al pueblo que se levante entonces no les han creído y los han dejado solos.

¡Pero qué pueblo tan difícil! Bien porque si, mal porque no.

Quizás las muertes de todos aquellos que dejamos solos sirvieron para subir el volumen en el extranjero del caso Venezuela.

El venezolano ha sido víctima de su propio “ser divino”.

Durante los últimos años he visto circular escritos y videos que hablan de como el venezolano no es amigo, es “pana”, de como de todo hace un chiste, de como no te niega un vaso de agua, etc, etc.

Pero lo cierto es que el ego y la arrogancia criolla es tal que nos creemos las mentiras que algunos pocos escriben y que muchos otros hacen virales. Quizás si al final de las marchas y movimientos civiles se prometieran celulares nuevos y días de playa ya hubiera habido gobierno nuevo hace al menos 10 años.

El venezolano es tan difícil, tan enredado, tan complicado,  que se enoja cundo le dices la verdad en su cara.

Primero fueron los cubanos cuando avisaron que con Chávez lo que le esperaba a Venezuela sería un destino como el de Cuba.

“No vale yo no creo” fue la respuesta de la mayoría. Al poco tiempo se hizo un famoso video y se inmortalizó el “No vale Yo no creo”. Incredulidad y soberbia nacional en una frase.

El venezolano le pega a su propia sombra. Si eres venezolano y vives fuera del país y quieres buscarte enemigos bastara con hacer algún comentario referente al país en redes sociales.

Sea que hables bien o hables mal, y  enseguida salen amigos y familiares a reclamarte que como se te ocurre hablar del país si tu estas fuera.”Si no sabes lo que se vive aquí”.

Todo lo contrario, estar fuera del país permite tener una perspectiva distinta. Se aplica aquello de tener el bosque cerca y no ver los árboles.

Venezuela, Venezolanos… ¿qué voy a hacer contigo?

Quizás el cambio a mejor venga tan rápido que no vas a saber que hacer una vez te quiten las cadenas.

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