Vagando por la Casa del genial escritor Mark Twain en Connecticut

Vagar es una especie de paseo sin rumbo, y así fue como en un largo periplo por Connecticut en busca de una ceremonia nupcial de un pariente muy cercano y querido,  nos encontramos con la ciudad de Hartford, y sobre todo con la Casa Museo del  brillante escritor norteamericano Mark Twain.

Su real nombre fue Samuel Langhorne Clemens pero prefirió llamarse  Mark Twain a los 28 años de edad, al ingresar al mundo del periodismo con un cuento corto: “La famosa rana saltarina de Calaveras”.

En  1871 se mudó a esta impresionante residencia, que se me antoja encaramada en un montículo para hacer como el lobo feroz y poder “verte mejor”.

En Hartford, Twain dijo quede todos los bellos pueblos que he tenido la fortuna de ver, este es el mejor… Si no saben lo que es la belleza es porque no han estado aquí”. Mientras se encontraban en Connecticut, la familia señaló que la casa tenía corazón, alma y ojos con los que vernos.  Creo que tiene razón, aunque siempre falta mucho por ver.

Por las razones obvias de algunos museos no me permitieron tomar fotos, cientos de  fotos, ninguna en el interior. Pero les cuento que lo más me llamó la atención fue en el piso superior donde se halla  el cuarto de billar y el estudio privado de Twain, donde se sentaba a escribir por las  tardes y por las noches.

Nadie tenía permitido entrar a la habitación salvo el personal de limpieza. El cuarto también era empleado como salón para que los huéspedes varones disfrutasen un cigarro y licor.

Lo mejor de Twain fueron sus obras, pero también prefiero sus lapidarias frases como la referida a esta habitación: “Debería haber una habitación en esta casa donde se pueda maldecir  y  es peligroso tener que reprimir una emoción semejante”.

En esta casona Mark Twain además de dejar de fumar decenas de veces, pues aseguraba que dejar de fumar era lo más fácil del mundo, escribió sus inmortales Las aventuras de Huckleberry Finn, Un yanqui en la corte del Rey Arturo y las aventuras de Tom Sawyer, entre otras fuertes bastiones de la literatura norteamericana.

Por eso y por muchas razones que faltarían anotar les recomiendo que cuando estén de paso por este estado jardín y boscoso de Connecticut, pongan en su GPS , la casa de Mark Twain.

La atmósfera de esta casona les hará sentir que este hombrecillo encanecido aparecerá en cualquier momento para invitarlos a jugar billar y comenzará de un momento a otro a maldecir lo primero que se le ocurra.

!Es así como se lo cuento!

Foto del autor

Related News

3 Responses

Leave a Reply
  1. Azucala
    Ene 10, 2011 - 09:10 AM

    Leerte fue maravilloso fue como pasear contigo la casa de
    Mark Twain lástima que fue tan corto, si un día llego a tener la
    oportunidad no lo dudare ni un minuto en llegarme. Gracias por
    compartirlo mis saludos.

  2. me
    Nov 16, 2010 - 06:53 AM

    cool

  3. Ana
    Nov 11, 2010 - 02:46 AM

    I don’t believe there is anything in the whole earth that you can’t learn in Berlin except the German language…..esta es una frase de Twain cuando estuvo en berlin. 🙂 Muy bueno el artículo. Que bella esa casa, ahí cualquiera se inspira ….para maldecir!!

    Por cierto, cuando leí su Diario de Adán y Eva me morí de la risa. Es genial.

    Un abrazo!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

DISEÑO Y PROGRAMACIÓN: BERTNIS ENTERPRISES, INC., Miami FL | TELÉFONO: 305.363.4700