Hoy la Cuba Libre es una nación en el exilio

Padecer la más larga tiranía puede que sea algo bueno si se prefieren las curas de caballo. La cauterización ejemplarizante del comunismo nos ha curado a todos, incluyendo a los más confesos. Allí está nuestra tierra, a punto de ser convertida en desierto bituminoso donde la última esperanza se cobija en el subsuelo o en la perforación del lecho marino.

Pero la democracia es un ser vivo que siempre encuentra dónde echar sus raíces, y pum, allí, junto a la tierra amada, en el sur de la Florida, igualito a cuando nos enfrentamos a la Corona Española que se negaba testaruda a dejarnos libres, ha nacido un exilo fortalecido que es más Cuba que la propia región insular sofocada por los comunistas a porrazos.

La madurez de esta comunidad se alcanza por fin con la acogida en Miami de la señora Reina Luisa Tamayo y sus familiares cercanos, quienes en todo momento cargaron las cenizas del asesinado Orlando Zapata Tamayo envueltas en el pabellón nacional.

Cuando uno ve la empatía que sentimos por esta mujer poseída de una causa incontestable, entiende por qué la pusieron fuera de la isla tan rápido. Lo expedito del caso contrasta con la propia naturaleza y los tiempos que suele tomarse el sistema castrista para solucionar hasta las cosas más básicas.

Lo que a primera vista parece un “jugadón” de los del equipo rojo, es en verdad un gran paso fallido de los tercos gobernantes. La madre valiente de Orlando Zapata ahora puede llegarse en persona con su denuncia a todos los confines de la tierra y mostrar, hasta a esos europeos más dudosos, la realidad que no acaban de enfocar. Ginebra sería una escala obligada y no pocos ayudarán a que esto ocurra.

Cubanos libres, en Hialeah o el South West, Tampa o Cayo Hueso, nos hemos ido reuniendo de todas las tendencias y uno ve que existen posiciones encontradas, porque somos personas, pero que estas no nos impiden el más elemental respeto.

No sorprende que el último censo USA dijera que nos seguimos llamando cubanos a nosotros mismos, mientras muchos llevamos en el parachoques de nuestros autos la frase God Bless America. Los que desde la isla nos gritan que nos hemos americanizado visten nuestras mismas ropas, cantan nuestras canciones, y se pasan de mano en mano las grabaciones de nuestros programas televisivos. Los casos de corrupción constante entre los dirigentes revolucionarios nos enseñan qué tipo de amor patriótico sienten los responsables comunistas.

Hoy casi dos millones de cubanos libres habitan los Estados Unidos de Norteamérica, así que somos la mayor reserva, y probablemente la fuente más pura de muchas de las tradiciones estigmatizadas y ya desaparecidas en la isla. Nuestra sola existencia da posibilidades y cobijo al resurgimiento de las cosas primordiales que los hermanos Castro y su pandilla trataron de quitarnos en vano, pero que aquí han sido guardadas con mucho celo y orgullo desde la llegada de los primeros exiliados.

Reinaldo López

10 de Junio, 2011     © 2011 RL artes digitales

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