El joven Felipe Frías escapa hacia Ecuador (2a parte)

En Camagüey a mi regreso no pude trabajar porque debido a la pérdida de mi casa, mi mamá sufrió un infarto cerebral del cual no pudo recuperarse, así estuvo enferma por más de 3 anos.

Mi situación era tal que después de la muerte de mi santa madre contacté con una persona que me cobró una alta suma de dólares por una carta de invitación para mi salida hacia Ecuador.

En la oficina de inmigración le pagué a un funcionario para que me borrara los antecedentes políticos que tenía  y me firmara el permiso de salida.

Estaba en el aeropuerto aquél 14 de noviembre del 2009 a punto de salir, cuando me retuvieron. Por más de una hora me revisaron los documentos, me preguntaron un millón de veces por el motivo de mi viaje y me registraron la ropa, una a una. Fue realmente desagradable, pues me trataron como a un perro.

La tensión era muy grande cuando me montó en el avión, y después cuando estuvimos en una escala de 6 horas en un aeropuerto de Colombia.

Al llegar a Ecuador me esperaba la misma película que había visto en Cuba. Otro muchacho de Camagüey y yo nos retuvieron por más de 1 hora para revisarnos hasta los dientes.

Pensaba que estaba en un país libre al llegar a Ecuador, pero cuando me presenté en la oficina de Relaciones Exteriores de este país a pedir asilo político me lo negaron.

Aquello comenzaba a ponerse negro con pespuntes más negros todavía, porque en esos días se aprobó que los extranjeros que se le venciera la visa tenían que abandonar el país.

Entonces logro resolver un dinero para salir de Ecuador hacia Colombia. Pasé por Medellín y recogí un amigo que me acompañó hasta Puerto Obaldía en Panamá, pero después él regresó.

En Puerto Obaldía fueron los días más difíciles que pasé en mi vida. Para poder llegar allí, sucedió que en Turbo, un pueblo costero de Colombia, nos detuvieron los agentes del DAS a mi y a 3 cubanos más, Rolando Quiala, Carlos Alberto Hernández y Dennys Furriel, este último era supuestamente refugiado político y vivía en Venezuela.

Los  agentes del DAS nos pidieron mil dólares a cada uno de nosotros para dejarnos continuar. Al otro día partimos en una panga (embarcación) donde conocí a Henry, que luego se convirtió en un buen amigo…

Íbamos a cruzar la frontera con Colombia y Panamá.

Era un desafío para el cual no estaba preparado…

Continuará…

Felipe Frías desde un lugar en América

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