Dr. Paneque en el circo romano de Castro

Todo fue calculado, calculado con exactitud milimétrica. Se gestaba una traición, un abuso colosal, se gestaba una vez más, un circo, El Circo Romano Caribeño. ¿El lugar? La Escuela Formadora de Maestros de Las Tunas, Cuba, conocida actualmente como el Pedagógico.

Una desvergüenza se llevaba a cabo, se juzgaba a un inocente médico, cuyo único delito fue salvar vidas y de pensar distinto, tener una ideología propia, eso, en mi país es imperdonable.

Le montaron todo un circo, aquello se convirtió en el Coliseo Romano, con la única diferencia que no existían gladiadores luchando por sus vidas, existía una victima y muchos animales sedientos de sangre y venganza, fieras asesinas entrenadas, era una pelea desleal; de un lado el Dr. José Luis García Paneque, Quemólogo del Hospital Provincial de las Tunas; del otro, las bestias al servicio de la dictadura.

Todo estaba preparado, todo, hasta el más mínimo detalle, todo con antelación, para condenar injustamente a este patriota, a este médico, cuyo único delito fue enfrentárseles.

Lo “juzgaron” y lo condenaron a 24 años de prisión. Fue la acción más injusta y vergonzosa que presenciara jamás; sentí pena, sentí rabia, sentí impotencia ante tamaña injusticia.

Paneque fué a prisión como un delincuente común, lo trasladaron en múltiples ocasiones de un lugar a otro, de una cárcel a otra, siempre para alejarlo cada vez más de sus seres queridos, ¿finalidad? simplemente torturar psicológicamente a este varón y a su familia, esposa e hijos, solo eso.

Sé de que una de las tantas veces que se trasladó, realizó el viaje atado por el cuello y unido al pie del verdugo. Su traslado fue horrendo, duró más de 6 horas, su cara tenia que ir irremediablemente unida a la bota del sicario, ¡que humillación!, ¡que falta de respeto a la vida!, así lo trasladaron desde una cárcel en Holguín hasta Santa Clara, acostado, atado en el suelo.

El Dr. Paneque no sería más un hombre saludable de complexión fuerte, bajo de estatura e hirsuto (el tipo de hombre de pelo en pecho, que además hace honor al refrán popular). Se graduó de Medicina en el 1987, un excelente profesional, su fama como médico era conocida, pero eso no importó, eso pasa a otro nivel, cuando de política se trata en mi sufrido país, allá solo importa el sometimiento incondicional al sistema, solo eso, con una intolerancia absoluta, en él no se valoraron sus cualidades científicas, sus aptitudes de cirujano plástico eminente, eso no bastó.

Luego de sufrir un sin número de enfermedades, ¡que casualidad eh!, todos los excarcelados salieron con la salud seriamente afectada.

Cuando vi su foto en la prensa, cuando vi las imágenes en la televisión, no lo conocí, vi a un hombre caquéctico, lampiño, canoso, un hombre que aparentaba 20 años más de los que tiene en realidad, lo vi envejecido y lastimado, pero estaban sus pensamientos e ideas, está su palabra acusadora, que seguramente denunciará los horrores vividos.

En el Circo Romano Caribeno el Dr. Paneque, el gladiador, esta vez no murió en la arena, vivió para luchar, para denunciar, al Imperatore de Cuba, Fidel Castro quien salió derrotado.

!Felicidades hermano, tiene usted todo mi respeto y la admiración de todo un pueblo que sufre, de todos los que desean el bien, usted ya es parte de la historia de Cuba!

!Cubanos buenos del mundo, reverenciémonos ante el vencedor!

Dr. Román Pérez Ojeda

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