Buffy, la Conejita Enana en Mi Mascota y Yo

Desde Los Poconos en Pensilvania, Diana Cruzado nos envía esta bella historia de amor por su bella y original mascota:

Buffy es una conejita enana “dutch” de cuatro años y medio.  Pesa 3 libras y mide 11 pulgadas de largo aproximadamente.  Su pelaje blanco y gris tiene una distribución perfecta en su cuerpo, tal parece como si tuviera un chaleco blanco y un triángulo blanco que nace en su frente y se agranda hasta el pecho.

Adquirimos a Buffy en un Pet Shop por $9.99.  Cuando vi los conejitos quise la más pequeña, pues, era la más tierna.  Aparentemente, fue separada de su madre antes de tiempo ya que no sabía comer ni tomar agua.  Durante una semana la alimentamos con jeringuillas, una de agua y otra de comida,  cada 3 a 4 horas al día.  Se alimentaba con vegetales mixtos, los que eran preparados en la licuadora diluyéndose con agua.

Esto para que pudiera comer sin atragantarse.  Pasada la primera semana, Buffy comenzó a comer y a tomar agua por su cuenta.  Hasta el punto que no sabía lo que un conejito debe comer y lo que no, quería comer de todo.

Una vez su papá la tenía al hombro  y  tenía una copa de vino tinto en su mano, Buffy ni corta ni perezosa se las ingenió para meter su hociquito dentro de la copa, logrando tomar un poco, lo gracioso de esta situación fue ver su pelaje blanco alrededor de su boquita de color rojizo.

También le gusta comer galletas Oreo y Doritos.  Cuando escucha el sonido que hace la bolsa de Doritos se desespera si está dentro de su jaula y si está fuera de ella corre hacia la bolsa para que le den de comer, claro está, sólo le damos uno  diario ya que esto no es parte de la dieta de ellos.

Con las galletas Oreo pasa lo mismo y ¿a quién no le rompe el corazón verla pedir galletas? Así, que como los ojitos que pone el gato con botas en la película Shrek, Buffy consigue lo que quiere con la ternura que destilan sus ojitos.

No le gusta caminar sobre el piso frío ya que vivimos en Los Poconos en Pensilvania que por ser un lugar alto es muy frío.  Se niega a poner sus patitas en la loza fría por lo que hay que ponerle alfombras desde la puerta de su jaula hasta donde se encuentra la siguiente alfombra.

Tal parece que sus cortas patitas delanteras con muy sensibles al frío, a pesar de su pelaje blanco bajo ellas.  Es muy gracioso porque si no hay alfombra en la puerta de su jaula ella se queda parada esperando a que le pongan una, de lo contrario, se niega a salir y se queda mirando a mamá.

Hace unas semanas nos dimos cuenta de que Buffy andaba por la casa y muy tranquila pasó por la cocina sin darse cuenta de que allí no hay alfombra.  Nos quedamos observando hasta que se dio cuenta de que estaba en el piso frío y corrió a su jaula.

Una vez allí se paró en la puerta mirando a su mamá para que le pusiera la alfombra y ella poder salir de nuevo a merodear por la casa.  Hubo que correr a ponerle la famosa alfombra y ella muy tranquila salió de su jaula y siguió su excursión por la casa.

 ¡Aaah! No podemos olvidar cuando Buffy acompañaba s su hermanita a estudiar.  Mientras Alanis estudiaba, ella se deleitaba comiendo los bordes de las páginas de las libretas y libros de ésta.

La hermanita hablando enredado porque todavía era pequeña y no pronunciaba bien las palabras le decía: “pero Bupi  ¿por qué te comiste mis páginas?” Imagino la cara de la maestra al ver las páginas de las libretas comidas.

Buffy, como todo animalito ha hecho travesuras.  A ella le gustaba esconderse detrás de la lavadora y secadora, acción que estaba prohibida por mamá ya que ella se entretenía comiendo los cables de estos enseres.

Como si no le bastara con comerse los cables eléctricos y el potencial de electrocución también se comía el cemento y la pintura sobre los sócalos.  Me pregunto si es que ella quería ser electricista o contratista.

Ella ha sido una bendición para la familia, pues es una hijita más y así mismo se trata.  Es la adoración de mamá y su hermanita Alanis.  Siempre que sale con mamá, mamá la viste con un trajecito y lacitos en sus orejitas, tiene un ajuar muy variado.

Se podrán imaginar que se roba el “show” donde quiera que llega.

Las personas buscan sus cámaras para fotografiarla. ¿Podrán creerlo?  ¡De aquí pá Hollywood!

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