Aquella “Revolución Cubana” que no conocí hasta un día por Blanca Torres

Pasé mi niñez en la finca de mis bisabuelos localizada en el Barrio Santana del pueblo de Sabana Grande, Puerto Rico.

Una tarde del mes de enero de 1959 llegó mi tío muy preocupado para informarle a la familia que había ocurrido una “revolución” en Cuba y que había que hacer las gestiones para sacar a mi prima Xenia que para ese tiempo estudiaba en una Universidad Adventista en una provincia cubana que de momento no recuerdo.

Tan pronto llegó a Puerto Rico nos fue a visitar junto a sus padres y nos contaba que estando  en la Universidad  llegaron hombres uniformados y tomaron el lugar.  Al observar desde la ventana de su habitación lo que estaba ocurriendo corrió a esconder su dinero dentro de los forros de los libros y fueron precisamente los libros  y la ropa que tenían puestos los estudiantes lo único que les permitieron llevar cuando iban rumbo al aeropuerto de regreso a sus hogares.  Se quedaron con todas sus pertenencias, pero nos contó que los trataron bien.

Según fueron  pasando los años escuchaba sobre Cuba y la revolución, de Fidel Castro, del paredón, de los fusilamientos, de la falta de derechos civiles del éxodo de Mariel, de los marielitos.  Sentía pena por ellos pero no tenía conocimiento de lo que realmente significaba la revolución para el pueblo cubano.   Sí recuerdo haber leído que Fidel había vaciado las cárceles, que había enviado a Estados Unidos toda la escoria que tenía, que había “limpiado” a Cuba. Pero eran noticias que como no me afectaban no les daba mayor importancia.

Los años siguieron pasando y al tiempo de enviudar conocí a un cubano de nombre Jorge Zagales Jr. quien para ese tiempo residía en Carolina del Norte junto a su padre y la esposa de éste.  Hicimos una linda amistad  y un día me invitaron a visitarlos.  Pasé una bonita semana y fue allí donde comencé a tener conciencia de lo que realmente le sucede al pueblo cubano.  Su padre fue preso político.

Estuvo muchos años de su vida confinado en distintas prisiones,  pero nunca pudieron destruir su ideal de libertad.  Jorge Jr. también estuvo dos años confinado  en como preso político.  Me contaron la pesadilla que es estar en una cárcel cubana donde las torturas a que son sometidos tanto física como psicológicamente para sacarles ya sea información o confesiones, la mala comida y el hacinamiento llegan a desmoralizarlos por completo.

La falta de limpieza, las condiciones infrahumanas en cada celda, la falta de atención médica continúa sucediendo al día de hoy.  Son incontables los cubanos que purgan injustas condenas tan solo por no ser partícipes del régimen que mantiene a todo un pueblo sometido.

A diferencia de Cuba, en Puerto Rico los presos políticos cumplen sus condenas en cárceles en Estados Unidos donde pueden asistir  a clases que les permiten obtener un título universitario o vocacional. Por ser presos políticos muchas veces los mantienen en aislamiento y los malos tratos están  presentes.

Pero comparado con lo que he escuchado sobre las cárceles cubanas y las barbaridades que allí se cometen con los presos políticos podemos decir que nuestros presos políticos (puertorriqueños) que purgan largas condenas en cárceles americanas están en mejores condiciones.

Las cárceles en Puerto Rico albergan una población aproximada de 10,958,  aquí los confinados tienen derecho al voto en cada año electoral, derecho a visitas familiares, campamentos de verano para los hijos de confinados, actividades recreativas, servicios médicos, salones de clases, bibliotecas, hay una pequeña comisaría donde pueden comprar efectos de higiene personal y otras cosas con el dinero que les llevan sus familiares, hacen actividades sociales donde artistas van a ofrecer su talento en algunas ocasiones como Navidad, incluso hay confinados que conforman una agrupación musical y van por las distintas instituciones carcelarias amenizando actividades especiales dentro y fuera de los penales en la isla.

Recuerdo que en una ocasión visité el Complejo Correccional Las Cucharas, localizado en la Ciudad de Ponce  luego de haber hecho gestiones con uno de los supervisores quien me iba a entregar unas fisgas hechas por los confinados y embargadas por el personal de  una de las instituciones que allí hay durante un registro a las celdas.

Las iba a utilizar para mostrar a mis compañeros del curso de Justicia Criminal en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San  Germán las diferentes armas que los confinados hacen para defenderse o para matar .

Una de estas armas fue construida con un pedazo de ventana de aluminio con una punta muy afilada y en el otro extremo tenía un mango hecho con un grueso cordel el que estaba manchado de sangre. Es un enorme lugar que alberga las siguientes instituciones: Institución Correccional, Institución Jóvenes Adultos, Institución Máxima, Institución de Mujeres y Vivienda Alterna Anexo 246.

Al llegar a la entrada por donde me hicieron pasar al edificio principal de oficinas escuché a los confinados de uno de los edificios que lograba ver desde donde me encontraba como  gritaban, vociferaban y golpeaban las rejas de las ventanas de sus celdas pidiendo que les dieran comida caliente.  El ruido era ensordecedor.  Miré a mí alrededor y todo eran rejas.  Llegué a la hora de las cuatro de la tarde por lo que había cambio de turno y para poder salir estos empleados al estacionamiento tenían que pasar por un sinnúmero de portones los que iban abriendo automáticamente.

Pensé en lo triste que debe ser para un ser humano el vivir entre rejas, sin libertad, alejado de sus seres amados, es como si a un pájaro le cortaran sus alas y no pudiera volar.  Salí muy apesadumbrada del lugar porque entendí que las cárceles son una sub cultura dentro de nuestra cultura.  Es un mundo aparte, completamente diferente, donde impera la ley del más fuerte, pero a diferencia de Cuba éstos tienen y exigen sus derechos.

Ahora comprendo el horror de las cárceles cubanas donde los confinados mueren por falta de atención médica y los malos tratos a que son sometidos sin tener derecho a reclamar que se les respete su dignidad como seres humanos.

Jorge me contó que cuando llegó de Cuba y fue con su padre a un supermercado lloró al ver tanta comida y pensar que en su Cuba querida el pueblo pasa hambre, que los niños toman leche hasta los 7 años, que la famosa “libreta” de abastecimiento no les da para las necesidades alimenticias de las familias. Cuando fue a una tienda de juguetes fue otro momento amargo ya que al ver tanto juguete pensaba en que los niños en Cuba tienen derecho a un solo juguete en el año.

Los que siempre hemos vivido en libertad y que como ciudadanos americanos podemos viajar el mundo,  que podemos comprar sin restricciones, que gozamos de libertad de expresión, que se nos respetan nuestros derechos y privilegios, que elegimos a nuestros gobernantes, que hay leyes para nuestro beneficio y no para hacernos daño muchas veces no entendemos lo que  en pleno Siglo XXI sufre el pueblo cubano por estar sometido durante tantos años a un régimen dictatorial, a un gobierno que a estas alturas sigue masacrando y esclavizando a su pueblo.

Mis respetos al pueblo de Cuba tanto al que continúa en la isla como al exilio cubano que ha tenido la valentía de seguir luchando por su islita,  por su gente y por la libertad del pueblo del que un día tuvieron que partir.  Es mi deseo que llegue el día en que sea libre, que sus hijos que hoy en día viven la tristeza de estar lejos de su islita y de sus familias puedan regresar a una Cuba libre y vuelva a ser La Perla de las Antillas.

Testimonio de Blanca Torres, escritora nacida en Puerto Rico, quien descubrió realmente qué es “La Revolución Cubana”

Related News

2 Responses

Leave a Reply
  1. Amedar Consulting
    Sep 09, 2012 - 12:00 AM

    Wonderful post however I was wondering if you could write a litte more on this topic? I’d be very thankful if you could elaborate a little bit further. Bless you!

Trackbacks/Pingbacks

  1. El blog de Gustavo Pardo » Aquella “Revolución Cubana” que no conocí hasta un día

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

DISEÑO Y PROGRAMACIÓN: BERTNIS ENTERPRISES, INC., Miami FL | TELÉFONO: 305.363.4700