A Jorge Luis Borges su anticomunismo le costó el Nobel

La primera vez que escuché hablar de Borges fue en boca de Antonio José Ponte, pero refiriéndose a Cabrera Infante. A Ponte le parecía muy gracioso que el cubano soltara del brazo al “ciego” Borges en medio de un cruce de calles, sólo para comprobar que no era una fobia fingida, la que decía sentir el genial argentino, cada vez que iba a cambiar de acera.

En la Cuba de Fidel se le definió con el peor de los calificativos, reaccionario, y sin dudas Jorge Luis Borges se alejaba de la visión idílica con la que por entonces nos dibujaban a casi todos los artistas buenos, sin importar el tipo de arte que estos realizaran.  No se vendió un sólo libro de este autor en las librerías de la Habana hasta después de su muerte, y cuando se le mencionaba en los medios, casi siempre uno escuchaba la salvedad auto-exculpatoria del que hablaba, por mencionar lo innombrable.

Para entender por qué no le dieron a Borges el Premio Nobel de Literatura, hay quienes aseguran que debemos salirnos del plano literario y conocer con exactitud los movimientos del Comandante Fidel Castro para que no se le concediera al prosista bonaerense dicha distinción.

El gobierno revolucionario de la isla, echando mano de un pequeño ejército de intelectuales-espías y diplomáticos, propuso, año tras año, y por todas la vías, a su candidato Alejo Carpentier, pero este ni así logró imponerse y murió en abril de 1980, en la ciudad de París, sin poder alcanzar el preciado galardón.

¿Venganza Sueca o injusticia doble?

El argumento de la Revolución Cubana de que Borges era un fascista, parece que sin dudas convenció a los suecos, quienes por muchos años estuvieron dirigidos por el socialdemócrata Olof Palme, viejo amigo de Fidel, asesinado sospechosamente a la salida de un cine de Estocolmo, mientras iba del brazo con su esposa, el 28 de febrero de 1986.

El 14 de junio de ese mismo año, moriría, pero de viejo en Ginebra, Suiza, el escritor argentino Jorge Luis Borges, y aunque somos muchos los que creemos que tanto él como Carpentier merecieron sobradamente recibir el premio Nobel, sus aspiraciones frustradas pasaron a formar parte indiscutible de los daños colaterales de la guerra fría y los delirios controladores del comunismo antillano.

Dicen las malas lenguas que el desagravio le llegó tarde a Fidel en el año 1982, cuando recibió el alegrón del premio Nobel de Literatura otorgado a su “amigo” Gabriel García Márquez, pero que el desprecio que sentía por Borges era ya de tan grandes proporciones, que no se le curó ni con la buena noticia de su muerte.

14 de Junio, 2011.

Reinaldo López

© 2011 RL artes digitales

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3 Responses

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  1. Culo López Delgado
    Feb 04, 2018 - 01:35 AM

    No sé si reírme por la presuntuosa hipótesis de la Cuba policíaca que tiene influencias en un premio sueco, o si arrepentirme por no haber dejado que siga vacía la bandeja de comentarios de este blog. Lo que sé es que, por buen escritor que fuera Borges, y por muy merecedor que haya sido del Nobel, en más de alguna ocasión expresó cierta estupidez con aires de hipocresía que no valen la pena mirar como un horror, pues era un humano que poseía yerros como cualquier otro. Pero, pienso que no vale la pena entremezclar cosas que no van de cualquier forma, y lo digo tanto por el rechazo que sintió el líder revolucionario hacia él, como los viscerales que ponen en los cubanos (poseedores de su dignidad y de su propia idiosincrasia) teorías imbéciles.

  2. RL
    Jul 01, 2011 - 08:35 AM

    “¿y esa misma influencia no le sirvio para dar el nobel a Carpentier? ”

    Lo intentó mucho, y aunque se dice que Alejo murió justo cuando se lo iban a
    dar, lo cierto es que no se lo dieron.

    Por otro lado, me encantan las teorías aunque parezcan “un poco traída por
    los pelos”.

    La duda es preferible a la indiferencia, acertar o errar, es el premio de
    los que lo intentan.

    Claro que puediera decirle los nombres de los dos “agentes” que me contaron
    esto, pero no se me está permitido.

    Y como yo no soy periodista, no me preocupo por eso.

    Sólo puedo decirles que trabajaron para el ministerio de cultura por muchos
    años y estuvieron muy activos por Europa.

    El más viejo muy cerquita de Alejo y el otro, más joven, en Estocolmo, junto
    al entonces embajador de Cuba.

    Ninguno de los dos intentaron dárselas de intelectuales, eran
    “funcionarios”.

    Uno ya falleció y el otro vive hoy en Francia.

    Saludos,

    R. L.

    Nota del editor: Este artículo es obra del intelectual cubano Reinaldo López.

  3. Lo que hay que ver
    Jul 01, 2011 - 07:38 AM

    “El argumento de la Revolución Cubana de que Borges era un fascista, parece que sin dudas convenció a los suecos, quienes por muchos años estuvieron dirigidos por el socialdemócrata Olof Palme, viejo amigo de Fidel…”

    ¿y esa misma influencia no le sirvio para dar el nobel a Carpentier?

    un poco traída por los pelos esa teoría que solo sirve para lo que me (te) conviene ¿verdad?

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